Detectar interferencias antes de pisar la obra

Un conducto de climatización que atraviesa una viga se arregla en el modelo en cinco minutos. En obra se arregla con una modificación, un parón y una discusión sobre quién lo paga.

Esa es toda la razón de ser de la detección de interferencias. Y aun así, la mayoría de los informes que se hacen no sirven para nada, porque devuelven miles de avisos que nadie revisa.

Por qué salen 8.000 conflictos

Porque se lanza el análisis de todo contra todo. Si enfrentas el modelo entero de arquitectura con el de instalaciones sin acotar nada, cada tornillo que toca una pared es un conflicto.

La detección útil se lanza por pares de sistemas y con un criterio: estructura contra climatización, saneamiento contra estructura, falso techo contra instalaciones. Diez análisis bien pensados valen más que uno gigante.

Conflicto duro y conflicto blando

El duro es geometría que ocupa el mismo espacio: el conducto dentro de la viga. Es el que todo el mundo busca.

El blando es el que se olvida y el que más problemas da en obra: no hay solape, pero no queda espacio para montar, para registrar o para mantener. Una válvula pegada al techo que no se puede girar es un conflicto blando, y el modelo dice que todo está bien.

Para cazarlos se define una holgura mínima alrededor de ciertos elementos. Si no se define, no aparecen.

Qué hacer antes de lanzar nada

  • Comprobar que los modelos están en la misma posición. Si el origen de coordenadas no coincide, el informe sale lleno de conflictos falsos o vacío del todo.
  • Verificar las fases. Un elemento a demoler chocando con uno nuevo no es un conflicto.
  • Acordar el nivel de desarrollo. Enfrentar sistemas en niveles distintos no dice nada útil: por eso la coordinación seria pide nivel BIM 350, que es el que incluye soportes y encuentros.

El informe no es el trabajo

Sacar el listado es lo fácil. Lo que aporta valor es lo de después: agrupar los conflictos por causa, decidir quién resuelve cada uno y comprobar en la siguiente ronda que se ha resuelto.

Muchos conflictos que parecen mil son en realidad uno: un montante mal situado que se repite en veinte plantas. Agrupar por causa convierte un informe inmanejable en una lista de cinco decisiones.

Cada conflicto, con dueño y fecha

Un conflicto sin responsable asignado no se resuelve. Lo habitual es llevarlo en una lista compartida con estado —abierto, asignado, resuelto, verificado— y revisarla en la reunión de coordinación.

Cada cuánto se revisa

Con una frecuencia fija y pactada, no cuando alguien se acuerda. Lo importante es que la ronda caiga antes de los hitos de entrega, no después: encontrar el conflicto el día que se entrega el proyecto no evita nada.

Y conviene que la ronda incluya siempre la verificación de lo anterior, o la lista crece sin que nadie cierre nada.

Lo que no detecta ninguna herramienta

Que el elemento esté mal modelado. Si alguien modeló un conducto con un modelo genérico sin sección real, no chocará con nada y en obra sí. La detección de interferencias comprueba geometría, no comprueba criterio.

Por eso la coordinación empieza antes: en cómo se modela y en qué se acuerda, no en el botón de analizar.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre conflicto duro y blando?

El duro es geometría que ocupa el mismo espacio: un conducto metido dentro de una viga. El blando no tiene solape, pero deja un espacio insuficiente para montar, registrar o mantener el elemento. El segundo es el que más sorpresas da en obra, porque el modelo no lo señala salvo que definas una holgura mínima.

¿Por qué mi informe devuelve miles de conflictos?

Casi siempre por lanzar el análisis de todo contra todo, sin acotar por sistemas. La alternativa es hacer varios análisis por pares —estructura contra climatización, saneamiento contra estructura— y agrupar los resultados por causa: muchos conflictos que parecen distintos son el mismo elemento repetido en varias plantas.

¿Hace falta un programa para detectar interferencias?

Las herramientas de coordinación lo hacen sobre modelos federados de varias disciplinas, que es lo habitual en un proyecto con varios equipos. Dentro de un solo modelo también se pueden comprobar conflictos, pero lo que suele fallar es justo lo de entre disciplinas, y eso pide juntar los modelos.

¿Quién se encarga de la coordinación en un proyecto?

Normalmente el BIM Manager o el coordinador BIM, que define las rondas, lanza los análisis, reparte los conflictos y comprueba que se cierran. No resuelve él los conflictos: los resuelve cada disciplina en su modelo.